miércoles, 1 de julio de 2015

Una vez más

La verdad que siempre creo que no volveré a escribir en este blog, pero siempre hay algo que me trae de nuevo a él. En este caso, evitando postureos, paso de pregonarlo en una red social.

Como siempre hay mucho más que escribir, pero realmente he aprendido que no es necesario, no quiero que sea largo y solo quiero que también quede reflejado a lo que he venido.

Qué ha pasado

Pues bueno, de la manera más simple, he vuelto sobre un torrente, literal, de recuerdos. He recogido la habitación. Esta vez con la idea de recogerla.

La verdad es que hay muchas cosas que recordar y he decidido guardarlas en una caja de zapatos que acabará reventada (he parado para escribir esto). He decidido guardar todo aquello que me ha traido los mejores momentos de mi vida, y que después me trajo los peores (o malos recuerdos y cosas sin cerrar) en muchos casos.

Al final, la caja no te va a dejar con un regusto bueno, pero mientras recuerdas te das cuenta por lo que has pasado. Así en breve y para que se identifique el que sepa:
  • Una amiga que se despidió, no entendí que se despedía y he tenido hasta hoy una espina clavada
  • Un amigo que no confió y lo perdí
  • Una novia que me quiso con locura y que me hizo daño de la misma manera y con quien no soy capaz de estar cómodo
  • Una novia que me escribió cartas y nunca contesté y 5 años me he propuesto hacerlo
  • Un padre que murió
  • Una novia fugaz
  • Una banda con la que viajé por europa
  • Una amiga que le arruinaron la vida
  • Una amiga que tuvo una hija
  • El único viaje al extranjero que recuerdo con toda mi familia (y seguramente el último)
  • Unas vacaciones enamorado
La verdad que he intentado no poner que es lo que hay en la caja, porque quiero que si algún día alguien se la encuentra, se pregunte que coño hace todo eso junto, y la tire a la basura.

Qué me ha llevado a escribir

En este caso, ha sido leer una carta que pasó inadvertida. O más bien, recuerdo haberla leido pero ignoré su contenido. Y realmente es lo que vengo a dar gracias. Gracias por haberte despedido y haberlo dejado escrito, porque uno aunque crea que no, olvida, y olvidar que se han despedido es muy duro, porque deja las cosas abiertas. Gracias Cristina.